El día de San Jorge de 1978, en Zaragoza, un joven novillero alicantino, que destacaba por su desparpajo, recursos y conocimientos, daba el paso a matador de toros de manos de Paco Camino. Pasadas más de tres décadas, Luis Francisco Esplá, este otro sabio del toreo, heterodoxo en su ortodoxia, multidisciplinario, ha anunciado que la próxima temporada será la de su adiós, sin nostalgias y a lo grande. Y para ello se prepara con renovadas ilusiones.