Hay libros que entran por los ojos, y los hay que llegan al lector por el entendimiento. También hay libros –los menos– que unen ambas virtudes, las grandes fotografías y los textos de alta calidad literaria. Sin duda alguna, El toro de lidia en Colombia, de Víctor Diusabá, corresponsal de esta revista en aquel país, pertenece a esta rara categoría. Diusabá ha elaborado las magníficas semblanzas de las treinta y siete ganaderías colombianas, en unos textos que son pequeñas –por la extensión– obras maestras, pues no sólo hablan de los orígenes de cada vacada, sino que también indagan en los sentimientos de las personas que han estado al frente de ellas. Más allá de las compras y de las ventas, mucho más que las incorporaciones y de los desechos, las vacadas las dirigen los hombres, con su trabajo, sus sueños y sus ilusiones, y eso es lo que Diusabá ha sabido captar: las manos y los pensamientos que hay detrás de cada ganadería.