Da gusto hablar de toros con Fermín Bohórquez Domecq. Tiene esa sensibilidad especial, esa debilidad por lo bien hecho. Y su forma de ver el toreo tiene correspondencia con lo que hace en la plaza. La belleza de sus caballos, el temple que le imprime a las suertes, la naturalidad de su equitación. Fermín aguarda la temporada de 2010 sabedor de que tiene su sitio asegurado en el circuito. Pero no hablamos de estrategias, despachos o competencia, sino de rejoneo, toreo a pie y toros bravos. Es más enriquecedor.