Para llevarles la contraria a los predicadores del aburrimiento, los hechos demuestran que la Fiesta está absolutamente viva. Y por increíble que pueda parecerles a esos defensores de un mal entendido clasicismo, siguen surgiendo nuevas ?–unas ortodoxas y otras heterodoxas– suertes del toreo.
Más o menos cien años después de que alguien afirmase en tono campanudo que en el toreo ya estaba todo inventado, en muy pocos meses hemos tenido ocasión de ver –en directo, a través del ya imprescindible canal YouTube o en fotografía– cómo los toreros siguen desenredando la madeja de la invención.