Andalucía padece los efectos de dos meses de lluvia y las ganaderías bravas no están al margen de la situación. Existen problemas comunes, como las dificultades con el manejo, el temor de la falta de remate de los toros para las ferias tempranas y la muerte de becerros recién nacidos. Pero además, hay casos puntuales en los que la situación se ha agravado considerablemente. Rezamos para que no llueva. Vivir para ver.