Dieciocho corridas de toros, treinta y una orejas, dos rabos y otros tantos indultos son los números que arroja la temporada americana de El Juli, una campaña que concluyó el pasado día 16 de febrero en Mérida tras dictar lecciones y sentencias un día sí y otro también. El Juli se comportó como de él se espera: implacable con los toros complejos, y portentoso con los buenos. Y siempre, en maestro absoluto en cada decisión a lo largo de la lidia. No hay novedad en nada de ello, y sí la enésima confirmación de que El Juli es el torero total.