Los tentaderos clasificatorios para el “Zapato de Plata” de Arnedo, que ya van por su novena edición, han sido este año mucho más interesantes que en temporadas anteriores. Fundamentalmente, porque en ellos se ha impuesto la cordura a la hora de seleccionar a los novilleros, pero sobre todo en lo bien que se ha medido su metraje. Así, ha habido dos tientas de ocho vacas y una de siete, número muy alejado de esas maratonianas sesiones con diez, doce y hasta catorce vacas, que terminaban por aburrir al más pintado. En ese aspecto, enhorabuena para la organización.