Sábado 28 de abril
Recordarla es fácil porque el toreo, cuando alcanza ciertas cotas, pasa de efímero a eterno. Nos referimos a la colosal faena de Morante de la Puebla ante “Señorito”, un toro de Juan Pedro Domecq al que citamos por una mera cuestión informativa. Porque Morante toreó a pesar del complejo toro que tuvo delante, y la lección fue de tal envergadura, que hasta se enteró casi todo el mundo.