Algunos hierros, por su historia o, simplemente, por circunstancias que las rodean tardan un poco más en llegar a las ferias y a los carteles de figuras. En el caso de la ganadería de Conde de Mayalde, la historia ha ido haciendo justicia al trabajo de sus propietarios, que han sabido adaptarse a los tiempos, refrescando y mejorando la sangre brava de sus productos.