A los empresarios de Castellón y Valencia no les ha dado la gana darle a Diego Urdiales el sitio que se ha ganado. Así, por decreto, porque se pasan por el forro el mérito que tiene la trayectoria del riojano, lo muy buen torero que es, las razones impecables que ha dado en el ruedo y las muchas ganas que los aficionados más cabales tienen de verle en sus plazas. Pues bien, nada de eso parece haberles importado a Enrique Patón y a Simón Casas. Y aquí, señores, no pasa nada.