En estos días Eduardo Canorea y Ramón Valencia cierran la Feria de Sevilla. Con perdón de las madres, es como un parto. Cuando salen la cabeza y los hombros del bebé, el resto del cuerpo es coser y cantar. Utilizando el símil, digamos que hasta los hombros son las figuras, y el resto (que es mayoría), los toreros que esperan turno al albur de las recomendaciones (incluso hasta de algunos mandarines de la prensa), influencias y caprichos de los gestores. Dentro de este gran grupo me interesan los más débiles.