Salvador Cortés se instaló hace un tiempo en el circuito de las ferias después de mucho esfuerzo y más triunfos, pero bastó que aflojara el ritmo para que saliera de ellas. El año fue difícil, y ni cortar dos orejas en la Maestranza le sirvieron para subirse en un segundo tren que, en justicia, debiera aparecer algún día cercano.