No falló en Zaragoza ni en Barcelona a finales de la temporada, como no lo hizo en Sevilla, Bilbao, Alicante, Murcia, El Puerto… La campaña de José María Manzanares ha sido de gran fiabilidad y muy regular en el triunfo, sobre todo en plazas del gran circuito. O sea, en donde se hacen figura los toreros. Pero por encima de orejas y de salidas a hombros, el alicantino sigue constatando que, aparte de torear muy bien, ha crecido en actitud y ambición. Un paso casi definitivo.