Falleció el torero mexicano “El Pana” después de una larga hospitalización

torero

Después de 32 días de hospitalización, el torero Rodolfo Rodriguez “El Pana” de 64 años no ha podido resistir las complicaciones derivadas de la tetraplejia que le ocasionó al ser embestido y lanzado por los aires por un toro en Lerdo (México). El mundo del toreo llora su muerte, pero también el público que nunca pisó una plaza de toros pero que se rindieron ante el impacto mediático de un torero sin duda alguna distinto y que tuvo una personalidad original, seductora y transgresora.

Acordarse de Rodolfo Rodriguez es hacerlo por un hombre capaz de protestar en plaza México por los experimentos nucleares de Francia en una isla del Caribe o echarse al ruedo de espontáneo siendo ya un matador consolidado. En no pocas veces se le dio por acabado, pero el “Brujo de Apizaco” siempre volvía para seducir al público y llena de controversia y polémica a la opinión pública.

El término medio no existía a la hora de hablar de él, o se le adoraba o se le denostaba. Un torero que llegó a hacer el paseíllo con los vestidos más extraños, con un sarape en vez de capote de paseo y con un tremendo puro en los labios y su coleta natural entrelazando sus canas. Un torero que gustaba de los molinetes, quiebros sorprendentes y adornos llenos de arte de un matador imperfecto e irregular, pero de un talento innegable. Se ha ido de este mundo, como un torero especial, quedándose sin haber cumplido el sueño de haberse confirmado en Las Ventas de Madrid su alternativa mexicana de 1979 en la plaza México, una arena que pisaría en pocas ocasiones por sus múltiples enfrentamientos con los empresarios y compañeros de profesión. Sin lugar a dudas, para bien o para mal. Un hombre que siempre quiso ser él mismo.