En los meses de septiembre y octubre los toreros lanzan mensajes. Es decir, torean para el año siguiente. O sea, conquistan posiciones, las pierden o las reafirman. Ese marco temporal que va desde las pequeñas ferias de la Comunidad de Madrid hasta la gran feria de Zaragoza, epilogada ésta por la breve feria de Jaén, es el de una tremenda escalada sin desmayo.